Allí nos plantamos Ana, Laura y yo a pasar el día de sabado. Desde el principio se veía que el agua sería el protagonista de la ruta.
La primera parte de la ruta discurre por el hayedo del Monte Saperu, un sitio de gran belleza, un bosque tranquilo con ese aire místico que tiene los hayedos.
Después de este bonito paseo llego la mejor parte, la Cascada, una preciosa caída de agua desde lo alto de un antiguo circo glaciar. Lo peor el gran número de personas, pero totalmente lógico dada su belleza y su fácil aproximación.
La vuelta la hicimos por el hayedo de Pandu, este primer tramo de la vuelta también fue muy bonito, pero la segunda parte era un camino sin mucho atractivo. Por lo que yo personalmente recomiendo la vuelta por el mismo sitio.
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